Muchos señalan a  la tecnología como el principal elemento divergente entre una empresa de nueva creación y las llamadas startups.  Desde nuestro punto de vista, este enfoque es erróneo, ya que nos encontramos en un mundo digital y el uso de herramientas tecnológicas es habitual en casi todas las organizaciones para ejecutar los procesos del día a día. 

En este post vamos a mencionar las principales características de cada tipo de organización, aunque os adelantamos que la forma de ejecución del proyecto y su visión, son las diferencias más notorias. 

Principales diferencias entre una Startup y una empresa de nueva creación

Startup
  • Tienen un modelo de negocio que busca ser escalable y recurrente.  Es decir, llegar a millones de usuarios y hacer de su producto un hábito de consumo.  Por ejemplo, para usar Facebook solo necesitas un ordenador o móvil y conexión a internet, estés en Michigan o en Melbourne, por lo que la escalabilidad es brutal y ya no hablemos de la recurrencia,  solo debemos pensar cuántas veces al día consultamos nuestro muro.
  • Utilizan distintas metodologías de desarrollo, una de las más habituales es el Lean Startup.  Para llegar a su modelo de negocio casi definitivo se basan en el ensayo-error, de esta forma se consigue el product market fit adecuado.  Están abiertas a pivotar el modelo unas cuentas veces.  Se debe tener la mente abierta y flexibilidad para reaccionar en el momento oportuno. 
  • La mayoría de los proyectos están orientados a la satisfacción de sus clientes. Es decir, herramientas que sin el mundo digital no habrían sido posible diseñarlas y que ayudan a un gran número de personas. Esto no quiere decir que deban prescindir de un modelo de negocio claro
  • Buscan ser disruptivos, innovando o copiando ideas de startups que operan en otros mercados.   
  • Los gastos  se van controlando con las pruebas realizadas.  No tienen grandes costes de estructura, administrativos o de oficina, ya que por lo general las ideas nacen en espacios workplace gratuitos.  Cuando se da el paso a tener un equipo pequeño, tienen a su disposición coworkings flexibles. 
  • Buscan métodos de financiación alternativos y a cambio de ceder un porcentaje de participación. En primer lugar se usan los fondos de los socios fundadores, después la triple “F”: friends, family and fools y business angels que apuesten por proyectos en fase seed. Posteriormente, cuando las métricas acompañan, van a rondas de financiación con empresas de Capital Riesgo. 
Nueva empresa
  • Tienen un modelo de negocio y metodología ya establecidas desde el inicio. No hay espacio para hacer ensayo-error porque existen unos procesos determinados para cumplir  la misión de la compañía.  Podrá haber alguna variación, pero la esencia del negocio será la misma.
  • Los gastos iniciales son mayores ya que se empieza por constituir la empresa y contratar un equipo de trabajo, además de invertir en materiales, equipos , etc.
  • No tiene por qué ser escalable.  Muchas nuevas empresas buscan la rentabilidad en un segmento específico y se sienten cómodos trabajando en ese mercado.
  • Recurren a la financiación convencional, probablemente de bancos y subvenciones

 

En este post hemos revisado las principales diferencias entre una startup y una empresa de nueva creación.  Si bien, ambas persiguen el tener un modelo de negocio claro, la ejecución y el proceso de desarrollo es totalmente diferente.

Existe un debate sobre en qué categoría incluir a los e-commerce, así que en un próximo post hablaremos de este modelo de negocio muy utilizado por algunos emprendedores.

 

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