La Universidad Rey Juan Carlos de Madrid no está pasando por su mejor momento. Tras el escándalo del máster de Cristina Cifuentes, y su posterior dimisión, la reputación de esta universidad pública parece haber quedado dañada para siempre.

Sin embargo, desde Workat queremos descubrir la otra cara de la Universidad Rey Juan Carlos. Para ello, hemos hablado con Ángel Granda, arquitecto y emprendedor de éxito con F3 Arquitectura, que estudió su máster en la URJC de Madrid.

¿A qué te dedicabas profesionalmente antes de decidir emprender?

Si se puede decir así, “profesionalmente” me dedicaba a estudiar. Es cierto que cuando comencé a emprender, llevaba un tiempo planteándome hacer algo mío, algo que pudiera gestionar y con lo que pudiera seguir aprendiendo más allá de la universidad. Pero contestando a la pregunta, sólo me dedicaba a estudiar y al deporte (actividades que siga realizando hoy en día), no tenía trabajo en ese momento.

Cuando cursaste el máster en la URJC, ¿pensaste que te abriría muchas puertas laboralmente?

Bueno, creo que, para contestar a esta pregunta, hay que aclarar un poco el contexto. El Máster de Arquitectura de la URJC es un máster habilitante. Cuando cambiaron los planes de estudios y Arquitectura pasó de cursarse de seis a cinco años, había contenidos que se quedaban sueltos, y es por eso por lo que el máster habilitante es como el sexto año de la carrera. Si pensaba que me abriría puertas laboralmente, sí. Con el graduado únicamente no puedes firmar proyectos y es este sexto año de estudios el que te habilita para ello.

“La gente va a ser lo suficientemente inteligente como para no emborronar el trabajo que todos los estudiantes, profesores y demás cargos de la universidad han realizado”.

¿Qué piensas de la reputación que se está ganando la URJC a partir del tema del máster de Cristina Cifuentes?

Como ya expliqué en un vídeo que subimos a la cuenta de Twitter de F3 confío en que la gente va a ser lo suficientemente inteligente como para no emborronar el trabajo que todos los estudiantes, profesores y demás cargos de la universidad han realizado y realizan, por un caso como el que mencionáis.

¿Cómo defenderías la credibilidad de la universidad?

Creo que esto, aunque no debería ser necesario, es fácil de resolver. Llevo seis años yendo a esta universidad y viendo a gente currando, gente que se ha esforzado muchísimo por aprender, por sacarse asignaturas, por llegar a las entregas y gente que se ha sacrificado mucho por su carrera. Por mi parte, estaría encantado de invitar y acompañar a cualquier persona que no confíe en la credibilidad de nuestra universidad a ver a todos estos luchadores día a día dejándose la piel. Pero como decía al principio de la pregunta, esto no debería ser ni siquiera necesario.

“Recomiendo la URJC por todo lo que me ha dado y por todo lo que he aprendido con ella”

¿Recomendarías estudiar un máster en la URJC?

No puedo generalizar y hablar del resto de másteres. Recomiendo la URJC por todo lo que me ha dado y por todo lo que he aprendido con ella, y también recomiendo el Máster en Arquitectura porque me parece realmente bueno. Lo que sí aconsejo es, que si alguien está interesado en cursar un Máster en otro campo, o incluso en otra universidad, pregunte directamente a la gente que ya lo ha realizado. No hay nada más sabio que la experiencia que ya han vivido otros.

Universidad Rey Juan Carlos

Un espíritu emprendedor desde pequeño

En España tenemos alma emprendedora. ¿Cómo empezó tu espíritu emprendedor?

Para contestar esta pregunta, voy a utilizar una respuesta que ya di en la entrevista que me hicieron desde Talent Street:

De pequeño era un niño que siempre estaba haciendo mil actividades extraescolares. Mientras por las mañanas iba al colegio o al instituto, todas las tardes las ocupaba en estas actividades. Este sistema de ocupar tu tiempo al 100% creo que ha sido el detonador de la personalidad que he ido desarrollando durante la universidad.

Tengo mucha iniciativa. Soy de esas personas que se implican en un montón de proyectos diferentes, intentando por el camino seguir formándome a través de cursos online, participando en concursos de arquitectura o diseño o trabajando con nuevos equipos y personas. De este modo, aprendo a gestionar mejor mi tiempo y dedicarme a todo ello de la forma más plena posible.”

Es por todo esto que creo que el espíritu emprendedor lo tengo desde pequeño, y que ha sido la universidad la que me ha dado alas para poder desarrollarlo.

¿Cómo nace la idea de crear F3 Arquitectura?

La idea nace en base a una necesidad (como muchas ideas de proyecto). Me acuerdo de estar en una clase de Proyectos del grado de Arquitectura cuando pensé que ojalá hubiera una página web que me facilitara referencias sobre ciertos temas en base a los proyectos de arquitectura. Ese mismo día busqué si existía una web así, y al no encontrarla, F3 empezó a cobrar sentido dentro de lo que quería hacer a muy muy muy corto plazo.

¿Tuviste algún tipo de apoyo personal o profesional?

Sí, por supuesto. Una vez surgió la idea y la moldeé un poco para que tuviera cierto sentido, escribí a todos mis profesores de proyectos para preguntarles por su opinión. Muchas de las ideas que me dieron están instauradas actualmente en la web. Además, siempre me he considerado súper afortunado por la gente que me rodea, y en ese momento, esos apoyos que tuve fueron los que me ayudaron a seguir con el proyecto y poder lanzar la web.

“El éxito que ha tenido F3 radica en que era algo que se necesitaba en el mundillo de la arquitectura”.

¿Cuál dirías que es la razón de su éxito?

Creo que el éxito que ha tenido F3 radica en que era algo que se necesitaba en el mundillo de la arquitectura. Era un nicho vacío y que F3 ha sabido aprovechar. Además, y sin ninguna duda, el éxito principal es el equipo que lleva F3 adelante, ya no sólo los coordinadores, sino también los colaboradores, los corresponsales, los redactores y, por supuesto, los lectores que hacen que F3 Arquitectura siga siendo posible.

¿Qué es lo que más te costó al arrancar tu proyecto?

Parece un tópico, pero lo que más me costó fue delegar tareas, dejar de hacer todo uno mismo. El cambio lo tuve cuando me di cuenta de que en mi equipo nuestros objetivos iban en la misma dirección y que, justo por ello, podía confiar plenamente en que su trabajo iba a ser igual o mejor que si lo hubiera hecho yo. Es alucinante la ilusión que tienen, y el remar todos en la misma dirección, es lo que hace que el proyecto siga adelante.

¿Cómo concilias tu vida familiar y laboral?

Esta es una pregunta muy interesante. Todos mis proyectos e incluso el máster, los intento hacer siempre desde casa. Por lo que la vida familiar y laboral están muy intensamente conectadas. Lo cual para mí es muy positivo, porque cada poco tiempo siempre tengo gente pululando por la habitación, lo cual agradezco y me ayuda a descongestionarme y seguir trabajando tan motivado como el primer día.

¿Qué tecnologías utilizas en tu día a día como emprendedor?

Más que como emprendedor, en cuanto a tecnologías, hablo como arquitecto. El ordenador y el teléfono móvil son fundamentales: te dan acceso a aplicaciones de gestión de tareas, al correo o correos electrónicos, las redes sociales, etc. Además, y aunque ahora no se considere tecnología puntera, sigo pensando con papel y lápiz, la unión cerebro-mano te permite mucha más agilidad a la hora de crear que usar sólo el ordenador.

“El momento de emprender es ya. Y cuanto antes te lances a la piscina, antes te puedes poner a nadar”.

¿Qué consejo le darías a una persona que quiere lanzar su idea de negocio?

El primer consejo que le daría es que lo haga, que lance su idea cuanto antes, que no espere a acabar cursos de formación o a acabar una carrera, que siga el método Lean, que lance el prototipo de su idea y que haga caso a sus usuarios con el feedback que vaya recibiendo. El momento es ya. Y cuanto antes te lances a la piscina, antes te puedes poner a nadar.

Precisamente, hace un par de meses, cree la cuenta de Instagram @Pildoras.AG para poder dar apoyo a esta gente que tiene una idea y no sabe cómo lanzarla y para ir publicando los proyectillos que yo iba iniciando.

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